Trámites y vida en España: lo que pregunta el CCSE
2026-05-13 · 8 min
Por qué este bloque te lo sabes mejor de lo que crees
Si llevas un par de años viviendo en España, este bloque del CCSE es probablemente el que tienes más cerca sin darte cuenta. Te empadronaste en algún momento. Tienes tarjeta sanitaria y un médico de cabecera asignado. Has oído hablar del SMI cada enero en las noticias. Sabes que los niños del barrio van al cole desde los seis años y que el instituto empieza a los doce. Toda esa información ya está en tu cabeza, mezclada con la rutina.
Lo único que te toca para el examen es ordenarla y aprender los nombres exactos. El CCSE pregunta por las cosas con su nombre técnico: padrón, tarjeta sanitaria individual, Tesorería General de la Seguridad Social, salario mínimo interprofesional, Sistema Nacional de Salud. Tu experiencia te da el contenido; esta guía te da las etiquetas oficiales para que no las confundas en la prueba.
Una pista que vale para todo el bloque: muchas preguntas se resuelven sabiendo quién hace qué. El ayuntamiento empadrona. La comunidad autónoma emite la tarjeta sanitaria. La Tesorería General de la Seguridad Social te da el número para cotizar. Si te metes esa repartición de competencias en la cabeza, la mitad del bloque cae sola.
Identificación: DNI, NIE, TIE
Tres siglas que parecen lo mismo y no lo son. Es la confusión más típica del examen.
El DNI (Documento Nacional de Identidad) es solo para españoles. Si tienes nacionalidad española, llevas DNI en la cartera. Si todavía estás en proceso de obtener la nacionalidad, no tienes DNI ni lo vas a tener hasta que jures.
El NIE (Número de Identidad de Extranjero) es un número, no una tarjeta. Lo asigna el Estado a cualquier extranjero que tenga relación administrativa o fiscal con España. Lo necesitas para abrir una cuenta bancaria, firmar un contrato de alquiler, comprar un coche, cobrar una nómina o pagar impuestos. Te acompaña toda la vida y siempre es el mismo, aunque cambies de situación.
El TIE (Tarjeta de Identidad de Extranjero) sí es una tarjeta física. La tienen los extranjeros que residen legalmente en España, y en ella aparece tu NIE, tu foto, tu tipo de autorización de residencia y la fecha de caducidad. Hay que renovarla cuando expira.
Resumido: todos los extranjeros con vínculo administrativo en España tienen NIE; los que además residen legalmente tienen TIE. Los españoles tienen DNI. Si la pregunta dice "tarjeta", piensa TIE o DNI. Si dice "número", piensa NIE.
Empadronamiento y sanidad
El empadronamiento es la inscripción en el padrón municipal del ayuntamiento del municipio donde vives. Es gratuito y se hace una sola vez por dirección. Para empadronarte tienes que llevar un documento que acredite que vives ahí: contrato de alquiler, escritura de compra, factura reciente a tu nombre o autorización firmada por el titular si vives en casa de otra persona.
El volante de empadronamiento es la puerta de entrada a casi todo lo demás. Sin él no puedes solicitar la tarjeta sanitaria, no puedes matricular a tus hijos en un colegio público, no puedes votar en municipales y no puedes presentar el expediente de nacionalidad. Por eso es el primer trámite que se recomienda hacer al llegar a un municipio, incluso antes de tener papeles.
La tarjeta sanitaria individual la emite la comunidad autónoma, no el Estado. Cada comunidad tiene su propio diseño y su propio servicio de salud (Servicio Andaluz, Servicio Madrileño, Servicio Catalán y así sucesivamente), todos integrados en el Sistema Nacional de Salud (SNS). La sanidad pública española es universal: el SNS cubre a todos los residentes con cobertura sanitaria reconocida, con financiación a través de impuestos.
Una vez empadronado, te diriges al centro de salud que te corresponde por dirección. Allí solicitas la tarjeta y te asignan médico de cabecera, que es el médico de familia que te va a ver para casi todo. Los especialistas se ven por derivación: el médico de cabecera decide si te manda al cardiólogo, al dermatólogo o al traumatólogo.
Las urgencias son gratuitas para todo el mundo. No importa si tienes tarjeta sanitaria, si estás empadronado o si tienes papeles. Cualquier persona puede acudir a un servicio de urgencias hospitalario y será atendida. Esta es una pregunta que ha caído en convocatorias pasadas y mucha gente falla por desconfianza: la respuesta correcta es que sí, incluso sin documentación.
Seguridad Social y trabajo
El Número de Seguridad Social es imprescindible para trabajar legalmente en España. Lo emite la Tesorería General de la Seguridad Social y es gratis. Se solicita una sola vez en la vida y te acompaña a todos tus empleos. Tu empresa lo necesita para darte de alta antes de que empieces a trabajar.
La cotización es la cuota mensual que se ingresa en la Seguridad Social por cada trabajador. La paga en parte el empleador y en parte el trabajador, y se descuenta de la nómina. Esas cuotas financian la pensión futura, la prestación por desempleo, las bajas y el resto de prestaciones del sistema.
El salario mínimo interprofesional (SMI) es el sueldo más bajo que la ley permite pagar por una jornada completa. En 2026 ronda los 1300-1400 euros mensuales brutos, aunque la cifra exacta la aprueba el Gobierno cada año mediante real decreto, después de consultar a sindicatos y patronal. Si te preguntan por el SMI, no hace falta memorizar el euro exacto: basta con saber que existe, que lo fija el Gobierno y que se revisa anualmente.
La jornada laboral máxima ordinaria es de 40 horas semanales. Cualquier hora por encima de eso cuenta como hora extraordinaria y tiene tratamiento aparte en el convenio. Las vacaciones mínimas son 30 días naturales al año, que equivalen a 22 días laborables. Eso es el mínimo legal; muchos convenios mejoran esa cifra.
Las bajas son las situaciones en las que dejas de trabajar temporalmente y sigues cobrando una prestación. Las principales son la baja por enfermedad común, la baja por accidente (sea laboral o no), y los permisos por maternidad y paternidad, ambos de 16 semanas en la actualidad. Antes el permiso de paternidad era mucho más corto; hoy es igual al de maternidad, una equiparación que se completó en 2021.
Educación
El sistema educativo español está organizado por tramos de edad y la mayor parte es obligatoria entre los 6 y los 16 años.
La Educación Infantil cubre de los 0 a los 6 años. No es obligatoria. El primer ciclo (0-3 años) suele ser de pago, mientras que el segundo ciclo (3-6 años) es gratuito en los centros públicos y concertados, aunque tampoco obligatorio. En la práctica, la gran mayoría de niños empieza el cole a los tres años.
La Educación Primaria va de los 6 a los 12 años y sí es obligatoria. Son seis cursos, normalmente en un colegio. Al terminar primaria, el niño pasa a secundaria.
La ESO (Educación Secundaria Obligatoria) ocupa de los 12 a los 16 años. Cuatro cursos en el instituto, también obligatorios. La ESO marca el final de la enseñanza obligatoria en España. A los 16, el alumno decide si sigue estudiando o no.
A partir de ahí se abren dos caminos. Uno es el Bachillerato, de 16 a 18 años, no obligatorio, dos cursos orientados a preparar la universidad. El otro es la Formación Profesional (FP), dividida en grado medio (al que se accede tras la ESO) y grado superior (al que se accede tras el bachillerato o tras el grado medio). La FP forma para el mercado laboral directamente y ha ganado mucho prestigio en los últimos años.
La Universidad abre sus puertas tras el bachillerato a quien aprueba la EvAU, la prueba de acceso conocida coloquialmente como selectividad. La universidad española se estructura en grado (cuatro años habitualmente), máster (uno o dos años) y doctorado.
Un detalle que cae en el examen: la educación es competencia compartida entre el Estado y las comunidades autónomas. El Estado fija el marco general (qué tramos hay, qué se enseña en líneas básicas, qué títulos se reconocen) y cada comunidad gestiona los colegios e institutos de su territorio. Por eso un niño de Galicia y otro de Andalucía estudian en el mismo sistema pero pueden tener libros distintos y un calendario escolar ligeramente diferente.
Derechos de voto y vida cívica
El derecho al voto en España se divide en dos: sufragio activo, que es el derecho a votar, y sufragio pasivo, que es el derecho a presentarse como candidato. Ambos se ejercen a partir de los 18 años cumplidos.
Las elecciones que se celebran en España son de cuatro tipos. Las municipales eligen a los concejales y, a través de ellos, al alcalde de cada municipio. Las autonómicas eligen al parlamento de cada comunidad autónoma, que a su vez elige al presidente autonómico. Las generales eligen al Congreso de los Diputados y al Senado, las dos cámaras de las Cortes Generales. Las europeas eligen a los eurodiputados que representan a España en el Parlamento Europeo.
Para los extranjeros la regla varía según el tipo de elección. En las municipales, los residentes legales de un país que tenga acuerdo de reciprocidad con España pueden votar (no en todos los casos, depende del convenio firmado por su país). En las europeas, los nacionales de cualquier país de la Unión Europea residentes en España votan con normalidad. Para las autonómicas y generales, en cambio, hay que ser español: ningún extranjero, sea de la UE o no, puede votar en ellas. Por eso una de las consecuencias prácticas de conseguir la nacionalidad es ganar el derecho a votar en todo tipo de elecciones.
Más allá del voto, la vida cívica española tiene un componente fuerte de participación asociativa. Las ONG, las asociaciones de vecinos, las asociaciones culturales y los movimientos vecinales tienen un peso real en la vida de barrios y municipios. Participar en una asociación, hacer voluntariado o colaborar con una entidad social son formas reconocidas de implicarse en la vida pública sin necesidad de afiliarse a un partido.
Con este bloque y los anteriores ya tienes cubierta la parte temática del examen. Lo que suele marcar la diferencia entre aprobar holgado y quedarse a un punto es identificar los fallos que se repiten una y otra vez: las preguntas que la gente confía y suspende, las que parecen fáciles y esconden trampa. Si quieres atajarlas antes de presentarte, te recomiendo leer errores comunes que tumban a los candidatos del CCSE.